Nuestra Historia

La exploración minera en el sector se remonta a la década de los '60, cuando por esa época se implementaban técnicas artesanales como los chircales los cuales se utilizaban para la elaboración y creación de bloques y ladrillos.

Con el pasar de los años, los empresarios iniciaron un proceso de reconversión industrial, pasando de máquinas nacionales que funcionaban con un motor a gasolina, a ser reemplazadas por hornos colmena que trabajaban a fuego dormido. En la actualidad, la gran mayoría de las empresas asociadas emplean hornos más tecnificados como los hornos hoffman y hornos túnel.

Hacia el año de 1991, la Secretaría de Salud de Bogotá inicia el control ambiental a cada una de las fábricas que generaban altas emisiones. Debido a esto, los empresarios vieron la necesidad de unir al gremio y así implementar acciones que permitieran concertar espacios de trabajo con el estado.  

 

Horno túnel

Por esta razón, se llevó a cabo una convocatoria con la participación de cada empresario del sector, quienes concluyen que es necesario la creación de una Asociación. Este trabajo fue posible gracias al apoyo brindado por el exconcejal de Bogotá Antonio Zarate (Q.E.P.D.) quién fue el fundador y el primer presidente de la agremiación.

Así las cosas, ANAFALCO pone en marcha su plan de trabajo, solicitando el apoyo a varias universidades de la capital como la Universidad Distrital y la Universidad de los Andes con el fin de iniciar la implementación de una nueva reconversión tecnológica en cuanto a la quema y a su vez crear nuevas estrategias que permitieran mejorar los procesos de producción del sector. 

En el año 1996 fallece el Dr. Zarate, por lo que la junta directiva se reúne y nombra como presidente al señor Marco Antonio Suárez, al año siguiente, se da inicio al proceso de integración de todas las ladrilleras existentes en el corredor sector de San Joaquín – Mochuelo – Pasquilla, logrando así la integración de las micro, pequeñas y medianas fábricas.

Luego de consolidar el proyecto asociativo, el equipo directivo de ANAFALCO empezó la concertación con las diferentes autoridades ambientales, mineras y demás entes involucrados en el sector. Posteriormente, se gestionó ante la Alcaldía Mayor de Bogotá la solicitud para entregar la personería jurídica a la Asociación, la cual fue otorgada por medio de resolución.

Con esta nueva personería y gracias a la colaboración de MINERCOL, se llevó a cabo la gestión para otorgar el Título Minero a la asociación y que fue asignado posteriormente con las licencias de exploración BA3-151 y BA3-152. Debido a esto, se vio la necesidad de contratar un equipo de ingenieros para iniciar el seguimiento de las licencias y la consecución de las licencias ambientales.

En enero de 2005, INGEOMINAS otorgó la licencia de explotación minera BA3-151 a 10 años y el contrato de concesión minera BA3-152 a 30 años. Más adelante, en junio de 2006, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca - CAR otorgó a la Asociación, el plan de manejo ambiental a través de las resoluciones 1894 y 1895.

Actualmente, ANAFALCO cuenta con cinco (5) áreas de trabajo para realizar un proceso integral con las empresas asociadas del sector donde se abordan temas ambientales, mineros, de seguridad y salud en el trabajo, trabajo social y comunicaciones; éstas áreas son lideradas y coordinadas por la junta directiva y la dirección ejecutiva de la Asociación. 

En sus 30 años, ANAFALCO sigue proyectándose como la organización líder en minería ambientalmente sostenible en Colombia, ésta labor ha sido respaldada por entidades como la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca CAR, la Corporación Ambiental Empresarial CAEM, la Agencia Nacional de Minería ANM y otras instituciones que han resaltado los aportes hechos por la Asociación en los últimos años.

 

 

 

 

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